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Tutankamon
1372 a . C. - Tebas 1354 a . C

Faraón egipcio de la XVIII dinastía ( .).

Tutankamón era yerno del faraón Akenatón, que murió dejando 6 hijas pero ningún hijo varón; por ello le sucedieron sus yernos, Semenkara y Tutankamón; este último, accedió al Trono hacia el 1360 a . C. De hecho, hasta la muerte de su suegro, Tutankamón llevó el nombre de Tutankatón, en honor del dios solar Atón cuyo culto había impulsado Akenatón con carácter casi monoteísta.

Tres años después de acceder al Trono, el nuevo faraón restableció el culto tradicional y, consiguientemente, el poderío de los sacerdotes de Amón, seriamente debilitado en el reinado anterior del Faraón Akenatón; al mismo tiempo, devolvió la capitalidad a Tebas, abandonando la capital creada por Akenatón en Amarna; y para simbolizar estos cambios, sustituyó su propio nombre por el de Tutankamón (que significa “perfecta vida de Amón”). El reinado de Tutankamón no tuvo otro significado que este restablecimiento del orden tradicional del Egipto faraónico, bajo la influencia de los sacerdotes y generales conservadores después de la convulsa época vivida con su predecesor.

Cuando contaba con diez años, contrajo matrimonio con la princesa Ankhsen Amón , hija de su madrastra Nefertiti. Un año antes había subido al trono tras la muerte del faraón Smenkara, aunque el poder político lo detentó su visir, Ay hermano de su madre, y el militar el general Horemheb, marido de su tia.

Cuando Tutankamón contaba con dieciocho años, tanto Ay como Horemheb, acordaron que a la vuelta de una cacería, el faraón sufriría un accidente. No usaron veneno, como era habitual en la época, debido a las suspicacias y habladurías que se hubieran levantado si el faraón hubiese muerto en circunstancias poco claras, prueba de las cuales se demuestran al ser invitado a probar la fruta antes que el soberano el propio general Horemheb. Hacer desaparecer al faraón tampoco fue considerada una buena idea, así que Ay, consiguió persuadir a Horemheb de que fuera un accidente. A y, que contaba unos sesenta años, quería una sucesión rápida y segura. Respetuoso con la tradición, Ay quería además que el faraón tuviera un entierro digno, con lo que pensaba ganarse el favor de la futura viuda.

La cacería había sido buena, y el joven faraón, de diecinueve años, mantuvo su costumbre de adelantarse al cortejo compitiendo con Ay en una carrera. Un tercer carro se situó junto al del faraón y una de sus lanzas se cruzó en los radios de la rueda. El vehículo volcó sobre el ocupante y aplastó su pecho contra la madera astillada. El accidente no le provocó la muerte instantánea, y el visir tuvo que rematarlo con un golpe en la base del cráneo, bajo la oreja izquierda.

Al ser una muerte inesperada de un faraón joven, el ajuar no estaba preparado y hubo que completarlo con objetos viejos. Los más altos funcionarios del país acompañaron el cortejo, formado principalmente por mujeres gritando, que se dirigió valle arriba. La ceremonia fue oficiada por Ay, sucesor a sus sesenta años, quien quiso aparecer en las paredes del sepulcro, decorado sólo en parte por las prisas de los preparativos.

El traidor se apropió del templo funerario y la sepultura que el joven faraón había hecho construir para sí mismo, y en su lugar se le destinó la modesta tumba preparada para el visir. Antes de que sus paredes fueran selladas en 1346 a .C., la joven reina colocó sobre el cadáver embalsamado una hermosa guirnalda de flores.

El ajuar funerario de Tutankamón estuvo compuesto por unos quinientos objetos, con todo lo que pudiera necesitar en la otra vida. Uno de los objetos más característicos de estos enterramientos es la barca en la que el difunto debe navegar para llegar al otro mundo.

Las figuras oushebti, sirvientes funerarios, eran las encargadas de realizar para él las tareas cotidianas en el otro mundo: fabricar cerveza, vino, cocer el pan, responder por su señor cuando el dios de los Muertos le requería para alguna misión... Tutankamón disponía de 413 de estos sirvientes: uno para cada día, un encargado para cada diez días y un supervisor por mes.

Los planes del visir incluían casarse con la viuda, Ankhsen Amón, de apenas quince años, nieta del propio Ay, el visir era el verdadero padre de Nefertiti. La joven intentó evitarlo solicitando a Suppiliumas, vecino rey de los hititas, que le enviara un hijo para casarse y gobernar juntos, pero éste fue asesinado de camino y la reina hubo de ceder a los planes de boda de Ay.

Debe su fama a que su tumba fue la única sepultura del Valle de los Reyes que llegó sin saquear hasta la edad contemporánea; su descubrimiento por Howard Carter en 1922 constituyó un acontecimiento de gran interés

La exploración de la misma, cuyo acceso fue descubierto el 24 de noviembre de 1922 se prolongará durante los próximos 4 años y los llevará hasta la cámara sepulcral del faraón Tutankamon,

La tumba en su mayor parte a salvo de los saqueadores durante siglos, contiene en su antecámara gran cantidad de objetos valiosos lo que demanda varios meses para su inventario y transporte. Finalmente la cámara mortuoria es descubierta y en ella un gigantesco féretro de mas de 5 mts.de largo y casi 3 de altura recubierto en oro conteniendo sucesivos féretros que protegen el sarcófago real.

Lord Carnarvon, coleccionista de antiguedades inglés, quien ha encabezado las exploraciones arqueológicas en Egipto junto a Howard Carter, muere en abril de 1923 como consecuencia de la picadura de un insecto, lo cual dara inicio a especulaciones sobre una supuesta maldición atribuida al faraón. Siete años mas tarde habrán muerto la totalidad de los principales miembros de la expedición a excepción de Carter, aunque la mayoría por causas aparentemente naturales.

Hacia fines del siglo XX los restos de Tutankamon, hijo de Akenaton, que al momento de su muerte, hacia el año 1335 A .J.C., contaba con tan solo 19 años de edad, descansan nuevamente en el Valle de los Reyes, luego de un obligado periplo impuesto por la investigación y la curiosidad científica.