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Angkor

            Las elevadas torres con forma de capullo de loto del templo de Angkor Vat dominan el territorio que circunda a la antigua ciudad imperial de Angkor. La antigua capital de un poderoso imperio desvanecido en la oscuridad del tiempo descansa en sus glorias pasadas, poblados sus templos por el recuerdo del dios Siva, el creador.

            Pero Angkor Vat no estaba dedicado a Siva sino a Visnú , el dios de la sabiduría y el conocimiento. Porque no es sólo el templo más grande del mundo. También es un recinto destinado a la observación astronómica, alineado con el templo de Prasat Kuk Bangro, a más de 5 kilómetros de distancia, con extrema precisión.

           Las cinco torres del templo se ven reflejadas en una de las fosas alimentadas por los antiguos lagos artificiales , reflejando una imagen sobrenatural.

          Esta construcción es una representación de la cosmogonía hindú. La pared externa simboliza la orilla del mundo y las torres centrales representan los picos del monte Meru, en donde residen los dioses hindúes.
          Un pozo y tres galerías entornan los cinco centros de culto. Llegando por el oeste, un puente sobre el pozo conduce a la galería externa.
          La primera galería tiene pilares cuadrados del lado externo y una pared cerrada del lado interno. El techo entre los pilares está decorado con rosetas de loto; la pared cerrada está decorada con figuras danzantes. La parte exterior de la pared interna está decorada con apsaras (ninfas celestiales) y figuras danzantes masculinas. Las apsaras se encuentran en casi todos los muros. La tercera galería entorna los cinco centros de culto, construidos sobre una terraza elevada e interconectados por galerías.

          Durante la Edad Media, en el antiguo reino de Kampuchea nació una brillante civilización cimentada en un pacto inquebrantable entre lo sagrado y lo profano. Un gobernante se atrevió a construir inmensa "fabricas de arroz" mediante la arquitectura hidrológica, en donde el templo fue cimiente de una cultura tecnológica floreciente.

         Este es el caso de la civilización Khmer (Jemer), que surgió en la cuenta del Menam y el Mekong, en Kampuchea (Camboya) a comienzos de nuestra era. A partir del siglo VII y hasta el siglo XV ésta constituyó una brillante civilización, destacándose su capital, la ciudad de Angkor. Esta ciudad llegó a su momento de mayor esplendor a contar con una población de casi un millón de habitantes.

           El vat (monasterio budista) de Angkor es seguramente el templo más grande del mundo. Ocupa una superficie de casi 2 Km2 , y su muro interior tiene 1.025 por 800 metros. Una amplia senda de losas flanqueada por una balaustrada de serpientes naga (la venenosa cobra indochina) conduce al primer recinto: un amplio pórtico elevado, abierto en sus cuatro lados. La cubierta abovedada descansa sobre una galería de pilares hacia el exterior. Unas galerías transversales comunican con el segundo nivel. En el interior de este recinto se eleva el santuario, escarpado e imponente. Son tres terrazas, cortadas por tres escaleras empinadas, que conducen al último piso, formado por una galería con ventanas, y cuatro torres con profundas molduras festoneadas. En el último patio, sobre una estructura en forma de cruz, a 40 metros sobre el patio y a 65 sobre la llanura, la torre central, semejante pero más grande que las cuatro de los ángulos. Es el lenguaje jmer en su plenitud. Una arquitectura lejana de los cánones occidentales realizada con materiales poco usuales: piedra, ladrillo, madera, arenisca. Una decoración exótica, única. "Frescos" esculpidos en las paredes, en los dinteles, en los pilares, en los basamentos. La historia del rey, de sus cortesanos, de sus pueblos y de sus guerras, los grandes ciclos religiosos del Ramayana, están contados en el interior del templo-montaña más grande del mundo.

         Se barajan algunas hipótesis de la caida de este gran imperio.No había ciudad que rivalizara en riquezas a Angkor. Pero la resignación budista de los ya envejecidos jemers vino a sumarse al creciente espíritu bélico de los thai, el pueblo que comenzaba a edificar la actual Tailandia sometiendo a sus vecinos.Una gran rebelión de esclavos pudo haber flanqueado las fronteras del imperio a los ambiciosos tailandeses.

         A partir de entonces las ruinas pasaron a ser sitio de peregrinación para brahmanes y budistas que se dieron a visitar los restos de tanta gloria imperial. Hasta que gradualmente la selva volvió sobre sus derechos.

        Otras interpretaciones, sin embargo, atribuyen la decadencia y fin de Angkor a causas internas: a los excesos de organización de una sociedad demasiado estructurada que llegó a quebrar las leyes de la Naturaleza. El agotamiento de los campos agrícolas circundantes y el monocultivo sostenido les llevó al empobrecimiento de la tierra y a la intensificación de los ciclos de sequías e inundaciones.

          Las inundaciones del monzón bien pueden haber sido una de las causas de la decadencia de Angkor. Una vieja leyenda budista cuenta que uno de los orgullosos soberanos del imperio condenó a morir ahogado en el Tonlé Sap al hijo de un sacerdote que había ofendido a la familia real. El hecho produjo la irritación de una de las principales divinidades de Angkor: el dios-serpiente, el monstruo de siete cabezas cuya esfinge de piedra sigue vigilando las avenidas de la ciudad. Y el dios ordenó al lago que subiera sobre sus orillas destruyendo a la altiva capital. Año tras año, el Mekong, sigue inundando las fértiles llanuras que alguna vez alimentaron a la ciudad de Angkor.

          Son distintas causas que podrían haber actuado en forma combinada. Pero el hecho cierto es que hacia mediados del siglo XV, cuando Europa estaba saliendo de la Edad Media e iniciando la era de los Grandes Descubrimientos, el gran imperio camboyano no solo se extinguió sino que fue hasta físicamente cubierto por la selva, al punto que sus mismos descendientes tuvieron que esperar la llegada de los europeos para empezar a develar parte de su enigmático y glorioso pasado.