| Stonehenge es un monumento ritual prehistórico situado en Wiltshire, en la llanura de Salisbury, al suroeste de Inglaterra, fechado entre los últimos periodos del neolítico (finales de la edad de piedra) y los primeros de la edad del bronce.
La fase de construcción más antigua data de 3.300 años a. C. cuando el lugar era un muro circular con zanjas a lo largo de las cuales discurrían fosas de sacrificios. Durante la segunda fase, unos 500 años después, se erigió el círculo de piedras interior y el círculo de piedras azules. El círculo que vemos hoy en día de piedras adinteladas fue construido en los primeros tiempos de la Edad de Bronce, hacia el 1.800 a. C., constituyendo así un modelo desconocido hasta entonces, los henges.
Es muy probable que hubiera sido un lugar de reunión tribal o un centro religioso relacionado con la observación astronómica. Las piedras están alineadas siguiendo patrones astronómicos. Señala las direcciones de salida y puesta de sol en determinados dias del año, así como las posiciones de la luna, y sirve para determinar el inicio del verano.
En primer lugar, no debe extrañar que el monumento haya sido precisamente erigido en la llanura de Wilshire, pues esta región es la más elevada de las planicies del sur de Inglaterra. Y fue en esta alta planicie en donde se levantaron los mayores campamentos prehistóricos. Por entonces las tierras bajas de Gran Bretaña eran inhabitables, principalmente a causa de los espesos bosques de robles que las cubrían. Por este motivo, los primitivos agricultores buscaban para el cultivo los altos collados de tierras arcillosas y calcáreas, en donde el blando suelo de escaso grosor podía fácilmente ser trabajado, parcelando el terreno en pequeños prados para cultivar el trigo y otros granos.
Stonehenge está constituido por grandes bloques rectangulares de piedra ordenados en círculo, formando dinteles. Lo hallamos situado en el centro de un terreno rodeado por una zanja bastante profunda. La tierra sacada de esta excavación forma un ligero terraplén hacia el interior del círculo, interrumpido por una entrada bastante ancha en su lado Nordeste.
Antes de la construcción de Stonehenge existía en el sur de Inglaterra, y en numerosas regiones de Europa occidental, una serie de poblaciones de tribus que utilizaban arpones y anzuelos de hueso, puntas de flecha de sílex o hachas de piedra pulida. Se vestían con pieles de animales y las astas de los ciervos les proporcionaban armas y útiles. La caza, la pesca y la recolección de frutos silvestres era su forma de vida.
Después de la conquista de Inglaterra por los normandos, Stonehenge era ya conocido y venerado como una de las maravillas de Gran Bretaña. Geoffrey de Monmouth, obispo de San Asaph, indicó que las famosas piedras habían sido llevadas a la llanuras de Wiltshire desde Irlanda, por el mago Merlín, durante el reinado de Ambrosio, tío del rey Arturo. Posteriormente, según el historiador, los círculos de menhires sirvieron de lugar de enterramiento para Ambrosio y su hermano Pendragón, padre del Rey Arturo. Esta leyenda fue desvaneciéndose con el paso del tiempo para, en el siglo XIII, quedar completamente desacreditada. Mas tarde se atribuyó a los druidas, sacerdotes celtas, la fundación del singular monumento, que debían utilizarlo para rendir culto al Sol y señalar las estaciones.
La cultura de Wessex demuestra lo desarrolladas que estaban la relaciones comerciales en la Prehistoria europea por la gran cantidad de objetos que no son típicos de la zona. Por ejemplo, las espadas de bronce parece que proceden del sur de Bohemia, collares de ámbar del sur de Europa, granos de loza manufacturados en Egipto (también aparecen en Creta, en las costas españolas y francesas del Atlántico) lo que constata una importante vía comercial marítima.
Antes de todos estos contactos ya tan consolidados, tuvo que existir otros realizados sobre todo por comerciantes procedentes del Mediterráneo oriental. Por la estructura del monumento y su complejidad, se cree que fue ideado por un solo arquitecto que, por lo menos desde la construcción del primer círculo de piedras azules, constituyó lo que sería Stonehenge. Posteriormente se fueron siguiendo sus instrucciones a lo largo del tiempo. Todas estas hipótesis, de las que no se puede constatar nada seguro, dan paso a ver el desarrollo del mismo y sus funciones religiosas en el entorno y la época en la que está situado.
Hoy día se ha podido precisar que este monumento tiene una antigüedad de cerca de 1845 años a.C. , dejando paso a lo que parece ser la verdadera historia de Stonehenge. Se supone que debieron iniciar la construcción del monumento como santuario religioso, excavando la zanja circular y los hoyos de Aubrey por medio de astas de ciervos y huesos de animales. Por huesos humanos calcinados en los hoyos, se cree que se utilizaban como tumbas o, quizá, como lugares de sacrifico u ofrendas a sus dioses.
Un siglo más tarde, alrededor de 1700 años a. C. , Inglaterra fue invadida desde Holanda y la comarca del Rin por los llamados pueblos de la cerámica campaniforme. Estos pueblos, procedentes de la Península Ibérica, se habían extendido por casi toda Europa. Conocían el metal, principalmente el cobre, el oro y el bronce, por lo que no tuvieron muchas dificultades para imponerse a los naturales, a quienes inculcaron su religión y costumbres. Fue entonces cuando, al prestar atención al iniciado santuario de Stonehenge, decidieron crear un monumento a sus dioses en aquel lugar sagrado, por lo que procedieron a traer las piedras azules desde las costas de Pembrokeshire, en Gales.
Por aquella época se colocaron una 80 piedras azules en el centro del monumento, formando dos círculos, en los que había una entrada el Nordeste, en dirección al punto de solsticio de verano, o sea el punto por donde salía el Sol el 21 de Junio. Por causas que se desconocen, la construcción de estos círculos de piedras azules quedó interrumpida, quedando por colocar las piedras de la entrada, cuyos hoyos ya estaban excavados. Lo más probable es que alguna guerra con los pueblos que a finales del Neolítico ya poblaban las Islas Británicas, les obligara a dejar abandonado el templo.
La utilidad astronómica de Stonehenge para sus constructores sigue siendo un misterio. Se ha creido que se usaba como observatorio, es decir, que sus piedras y dinteles estaban colocados de manera que se pudiera seguir el curso del Sol en el cielo y, por lo tanto, marcar el principio de las correspondientes estaciones. Algunos han creído que gracias a Stonehenge se podían conocer las fases de la luna y los eclipses de Sol.
Si uno se coloca en el centro del monumento y mira en dirección a una piedra denominada Heel Stone, ve en seguida que la cima de esta piedra coincide con el horizonte, y si para ello se escoge el día del solsticio de verano, 21 de junio, el Sol sale casi justo por encima de la piedra.Hubo que determinar si la piedra había sido emplazada en aquel lugar precisamente para que su cúspide coincidiera con el Sol naciente en determinado momento del año. Después de laboriosos cálculos astronómicos se llegó a la conclusión de que el Sol debía aparecer por la avenida central y exactamente en lo alto de la piedra en el año 1840 a.C., fecha en que coincide aproximadamente con la fundación de Stonehenge, por lo que debe darse por cierto que este santuario estaba estrechamente ligado a la observación del Sol.
El gran enigma es que no encontramos ninguna civilización a la cual atribuirle este monumento, que al igual que todos los monumentos y construcciones enigmáticos de las civilizaciones desaparecidas de Europa y América está dedicado al Sol.
La gran pregunta es que hay en común entre la misteriosa civilización que construyó Stonehenge y la que parece haber dejado su sabiduría en los antiguos egipcios, aztecas y mayas. |