| Juana De Arco, también llamada la 'Doncella de Orleáns', heroína nacional y santa patrona de Francia, nació el 6 de enero de 1412, en Domrémy (Vosgos) en el seno de una familia campesina, Juana no aprendió a leer ni escribir.
A los trece años afirmó haber recibido en el jardín de sus padres las voces de san Miguel, santa Margarita y santa Catalina, que le piden salvar al delfín de Francia de la amenaza inglesa y conducir los ejércitos franceses a la reconquista de Orleans.
En 1422 murieron Enrique V y Carlos VI. Tras la muerte de su padre, el delfín se proclamó rey de Francia con el nombre de Carlos VII, pero los ingleses reclamaron el trono francés para Enrique VI, entonces menor de edad, por lo que Juan de Lancaster, duque de Bedford, actuaba como regente. Carlos VII fue reconocido como rey de Francia en los territorios al sur del Loira mientras que Enrique VI controlaba el territorio al norte de este río. Durante la invasión del sur de Francia, ocurrida en 1428, el ejército inglés puso sitio a la ciudad de Orleáns, última plaza fuerte que poseían los franceses.
A principios de 1429, en plena guerra de los Cien Años y cuando los ingleses estaban a punto de capturar Orleáns, las voces que guiaban a Juana la exhortaron a ayudar al Delfín. Éste aún no había sido coronado rey debido tanto a las luchas internas como a la pretensión inglesa al trono de Francia.
Cuando Juana se dio a la tarea de presentarse frente al Delfín de Francia, realizó un largo viaje desde la pequeña aldea de Domrémy hasta Chinnon, donde el príncipe se resguardaba de un ineludible avance del ejercito inglés atascado increíblemente en los límites de la ciudad de Orleáns, la cual se hallaba sitiada por ellos. Este era una de las más importantes metas de Juana para lograr llevar al Delfín hasta Reims para ser coronado en la Catedral: liberar a Orleáns y advertir así a los ingleses sobre los designios de Dios...
El encuentro de Juana con el delfín, fue sin dudas el comienzo de los suceso inexplicados de la vida de esta joven. Se cuenta que el Delfín temiendo que tal vez esta Doncella fuera una espía inglesa, con intenciones de asesinarle, organizo una recepción muy importante, en la que hizo pasar a uno de sus generales por él, así, si era realmente enviada por Díos, ella se daría cuenta que no era el Delfín. Cuando llego Juana fue enviada ante el supuesto delfín, al pararse frente a él, lo miro a la cara y le dijo, Usted, es un buen hombre, pero no es quién yo debo ver. Inmediatamente otro de los generales le confirmo el engaño pero le sometió a una segunda prueba, que ella misma encontrara al Delfín entre todos los presentes.
Fue así que Juana comenzó a mirar uno por uno hasta mirar a Carlos VII, se arrodillo ante él y le beso la mano diciéndole, estoy en presencia del Rey de Francia.
Esto realmente dejo consternado a todos, esta fue sin dudas una de las pruebas más importantes a la que fue sometida, como se sabe en esa época, el pueblo no conocía a sus gobernantes, por lo que Juana ignoraba completamente la fisonomía del Delfín.
Según cuenta la historia, después de esto Juana se acerco a Carlos VII, Y le susurro al oído, alguna frase importante, ya que este cambio la expresión de su rostro completamente, hizo pasar a Juana a una habitación apartada, y allí a solas Juana le convenció de su mandato divino de salvar a Francia. Quizás el misterio más grande de esta historia es saber que dijo Juana al Delfín para convencerlo de poner en manos de esta joven el porvenir de Francia. Un grupo de teólogos aprobaron sus peticiones y se le concedieron tropas bajo su mando.
Logrado su objetivo, ese mismo año es armada caballero y emprende con éxito la liberación de Orleans. Promovió entonces la coronación del delfín como Carlos VII, realizada en Reims el 17 de julio de 1429, permaneciendo Juana a su lado.
Un año más tarde, es capturada el 24 de mayo en Compiegne por tropas del duque de Borgoña y vendida a los ingleses. Prisionera, se le hace comparecer en Rouen ante el tribunal de Pierre Cauchon, obispo de Beuvais, acusada de bruja y hereje. Se alega por parte de sus enemigos ingleses y de sus aliados franceses que la coronación de Carlos VII es una obra de brujería y que, por tanto, es nula de derecho. Tras un proceso de tres meses, es condenada el 24 de mayo de 1431 a ser quemada viva, muriendo el 30 de ese mismo mes.
Las actas del proceso demuestran que se trató de un juicio sin opciones de defensa y una acusación basada en argumentos endebles. Carlos VII no realizó ninguna acción en favor suyo. Según los registros de la época se sabe que en Francia se hizo una colecta entre muchos generales y nobles para pagar el rescate, la suma recaudada fue entregada al Rey, quien nunca envió el pago (se supone que Carlos VII, deseaba que Juana fuera capturada por los ingleses, ya que había tomado mucha popularidad y la creía un elemento ahora peligroso para su reinado).
Rehabilitada el 7 de julio de 1456 por una comisión pontificia, su culto se focalizó en Orleans, siendo posteriormente beatificada y canonizada. A partir de la derrota francesa de 1870, Juana se convierte en heroína y santa nacional. La telegrafía y la radio se encuentran bajo su patronazgo, a causa de las voces que la leyenda dice que oía en su jardín. Fue beatificada por Pío XII el 18 de abril 1909 y canonizada, tras la victoria de los aliados sobre Alemania, el 16 de mayo de 1920. Segunda patrona de Francia, después de la Virgen de la Asunción, lo es también de Orleans y Rouen.
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